Algo que muy pocos saben de mí.
Cuando llegué a los 30 años, había muchas cosas que no me cerraban. Por fuera parecía estar todo bien, pero por dentro había muchas incomodidades. Sentía que me postergaba y pensaba que eso me pasaba porque me faltaba disciplina o voluntad. Creía que sabía lo que tenía que hacer, pero por algún motivo no lograba hacerlo ni sostenerlo.
Hasta que un día me hice una pregunta muy simple: ¿Esta es la vida que realmente quiero vivir?
Esa pregunta me llevó a descubrir que estaba viviendo muchas incoherencias. Quería sentirme bien, pero sostenía un trabajo que me desgastaba. Quería cambiar, pero seguía repitiendo los mismos hábitos. Quería construir una vida distinta, pero hacía las mismas cosas de siempre.
Ahí entendí que el primer paso para cambiar no era hacer más ni intentar ser "más productivo". El primer paso era entender qué me estaba pasando y, a partir de ahí, empezar a tomar decisiones más conscientes y coherentes.